viernes, 16 de diciembre de 2016

Desde la ventana


Otra vez a pensar, a intentar resolver lo indescifrable, a darle vueltas una y otra vez hasta conseguir lo de siempre: nada. Un puñal clavado en lo profundo del corazón, otro puñal desgarrando las vísceras, otro haciendo añicos al cerebro.  Se había convertido en una queja ambulante, en un nido de problemas sin resolver.
Se asomó a la ventana y lo vio todo igual.  El frutero pasaba con su mercancía, ordenaba las frutas para que lucieran más apetitosas. La señora con el carrito de compras y la bolsa de pan,  el niño con su uniforme dando saltos mientras su mamá lo lleva de la mano, el señor del bastón con su caminar pausado buscando conversación en cualquier mirada que se atreva a encontrar la suya.  Parecía que la imagen se repetía todos los días.  Cada quien en lo suyo, avanzando mientras el día iba quedando atrás.  Y él, con su nido de serpientes que adornaban su cabeza, no paraba de pensar y de enredar lo que le quedaba al día antes de fallecer en una noche sin luz y sin encanto.

viernes, 9 de diciembre de 2016

De nuevo es viernes


Llovía de nuevo y ella, como siempre, dejaba su perfume en el aire mientras caminaba, pero esta vez eran las gotas las que se perfumaban.  Se cubría con su paraguas mientras seguía a paso lento, temerosa de caerse.  Y es que otra vez era viernes.
La lluvia caía despacio, pero los días avanzaban atroces, esta vez con lluvia, sin sol, pero de nuevo un viernes.  Iba sola, en medio de una ciudad confusa y atestada de ruido y movimiento.  Muchísima gente esquivando los surcos de agua, refugiándose en los toldos que de vez en cuando cubren las aceras, aliviando su viernes en una taza de café humeante.  Los barrenderos con sus escobas esperando que escampe mientras observan las hojas caídas confundirse entre los riachuelos que acarician los bordes de las aceras.  Quizás el agua les ayuda a arrastrar la suciedad del camino, quizás es porque es viernes y la velocidad se apropia hasta de sus escobas, que sin ser mágicas, mitigan el dolor de una ciudad que luce despeinada tras el trajinar de sus días, de su gente, de su tiempo desesperado.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Amor y calma, vacío y silencio

Todo vuelve a la calma. Poco a poco el dolor va mitigando, ella regresa a su camino, el que nunca sus pasos han abandonado.  Pero su corazón cansado le suplica que haya calma.  Ha estado en muchos lugares y ya no reconoce su almohada, necesita sosiego.  Descubre que aún respira y encuentra el consuelo mientras su mirada se pierde en una pequeña vela que se consume en su llama. 
Respira el olor a incienso que perfuma el ambiente, el aroma la tranquiliza, la llena de paz, ésa que su corazón aún no ha encontrado.  Es que su corazón se ha hecho rebelde y no la complace, mientras ella lucha por ponerlo en el lugar adecuado, un poco más lejos de su propio alcance.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Tiempo atascado en el cansancio

Cada vez los días son más cortos y, peor aún, las noches más cortas que los días.  Ya los amantes no tienen tiempo para amarse, ni los pájaros para anidar su descanso.  Ya no hay espacio para la melancolía, ni lugar para la alegría.  Es que los días se han encogido y todo ahora queda apretado.  Las fotos se han hecho pequeñas y los paisajes se han ido lejos. 
Los amores ya no se ven en medio de las prisas, su presencia también se ha hecho pequeña.  Seguramente andan buscando lo que le falta al día, lo que no tiene la noche.  Pero es que las ventanas se han cerrado y la poca luz ya no entra.  El mundo gira más de prisa y todos están trastornados. La gente se despeina. El viento está apurado. Todos corren aunque nadie los persiga.  

viernes, 18 de noviembre de 2016

La cita de los sábados a la una


El sábado a la una era su cita, como siempre, como todos los sábados.  No lo habían establecido así, no lo habían acordado, pero siempre ocurría.  Él sabía que ella estaría desocupada a esa hora, sabía que podía dedicarle un rato de su día.  Él despertaba ese día siempre contento, pensando en su próximo saludo.  Para él era muy próximo, porque con las horas de diferencia que los separaba, dada la distancia que habitaba entre ellos, su cita era más temprano, a las ocho de la mañana.  Y así siempre, el sábado a las ocho era su cita.
Él a las ocho, ella a la una, cada sábado, una y otra vez.  Se pensaban tanto el uno al otro que se comunicaban con el corazón. Nunca hablaron de su cita de los sábados, pero la cita llegaba, el teléfono los acercaba.  La una de la tarde marcaba una pausa para ella.  Las ocho de la mañana marcaban un impulso para él.  Y la llamaba.  Ella escuchaba el repique del teléfono y suspiraba, sabía que era él.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Conversando conmigo

Ahora mismo voy a hablar conmigo, no sé si te quedas o te vas, si te enteras o pasas de mí, si me entiendes o no. Total, eso no me interesa ahora. Sólo quiero conversar conmigo.  Sin tema, sin asunto, sin horario. Sólo yo.

Creo que soy yo, sigo siendo yo, metida en esta especie de caja.  Se mueve, es un poco rara.  Siento como yo, me siento yo, así que debo ser yo.  Estoy pensando y sintiendo  ¿Será que estoy viva, será esa la palabra? Yo creo que sí.  Mientras esto ocurre, me descubro ante mis propios ojos, haciendo vida en un cuerpo prestado, pasajero, a veces incómodo y a veces tan placentero.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Lo dicho y lo no dicho

No te lo quiero contar, no te lo voy a decir. Es que el tiempo ha cambiado y yo ya había contado muchas primaveras.  Pero al final no han sido tantas, quizás porque se mezclaron los otoños y no me había dado cuenta.  Te lo quise decir antes, pero tu vida estaba tan ocupada.  No había espacio ni lugar, entonces no te lo dije. Lo di por sabido, por vivido, por sentido.  Y me puse a vivir por mi cuenta.  Estabas y no estabas, y cuando estabas era como entrar de nuevo a la primavera. Otra más. Pero te dije que no te lo diría, así que no te lo diré.

Buscaste lo de siempre, no cambiaste el menú. Te hundiste en el mismo mar mientras otros navegaban a cualquier lugar. Y te lo quise decir, pero no podías escuchar, sabía que no escucharías, escarbabas en el mismo agujero sin fondo, soñando con lo que no está.  Me puse a observarte y aprendí cómo lo hacías, pero no me gustó.  Conté otra primavera y la dejé pasar, una más para la lista de estaciones dibujadas en el cuaderno de ayer.  El libro se fue haciendo más interesante, a la vez que complejo y enigmático.  Pero como ya no lo quiero contar, no te lo diré.

jueves, 27 de octubre de 2016

Luna de Tennessee

Una ciudad que tiene ojos y ve lo que quiere ver, que respira paciente mientras los días se cubren de noche y duermen acunados en su luna.  Arriba, más allá de lo infinito, se pierde el lamento de los pasos que quedaron atrapados en su tierra, en su barro, trajinado y fangoso, oculto entre su verdor. Un cielo transparente que no esconde secretos, cuenta todo lo que puede contar y ríe a carcajadas mientras caen sus lágrimas de felicidad.   Debajo de su asfalto se esconde su alma pura y silvestre.  Un río atrapado entre sus lagos reposa fiel a la mirada de sus habitantes, al murmullo del silencio que se respira y se siente.  Un verde precioso confunde la esperanza en el juego del vivir que cada mañana renueva su presencia. Un tren anunciando que existe, que va y viene recorriendo despacio unos rieles aburridos de tanto estar allí, que se hace sentir y se sonroja cuando alguien lo ve.  Montañas humeantes que se quieren ir lejos para estar solas y amarse sin pudor tras el escenario de un teatro en el que sobra luz y donde la luna se prepara para el concierto de estrellas de cada noche.

viernes, 21 de octubre de 2016

La luna y la estrella

Así estaban ellas, tan distantes pero parecían tan cerca. Las vi iluminadas, entregando su mejor brillo, en medio de aquel azul infinito que penetra y se pierde. Crepúsculos a su alrededor teñían su espacio de ilusiones y risas. Recuerdos imborrables tapizaban cada estela que las acompañaba. Era un cielo hermoso. El mismo que tú y yo vemos cuando nos pensamos. 
¿Cómo podemos al mismo tiempo mecernos en aires tan distintos y jugar como siempre lo hicimos? 
Te extraño y no te extraño, porque aunque no estés, nunca has dejado de estar. Y ellas en el cielo me hicieron pensar que seguimos siendo la misma estrella y la misma luna. Parece que se dan la mano y pasan la noche entera contándose historias que sólo ellas entienden, sin dejar de mirarse aunque sus ojos se cierren. Cómo tú y yo, que somos capaces de hacer una pausa en medio de cualquier camino, saltar, flotar, hundirnos en el mar, sembrar flores, lavar penas, secar lágrimas, sonreír de nuevo y seguir donde hicimos la pausa, como si el camino nunca se hubiera cortado.

lunes, 17 de octubre de 2016

Mi aventura en un tren llamado Venezuelactiva



Fue un día mágico, definitivamente fue mágico.  Han pasado dos años y sigue habiendo magia. Me encontraba envuelta en la rutina de todos los días, cuando de repente una llamada me liberó de la pequeña cárcel que habitaba en mi mente: una invitación inesperada a escribir en un diario digital próximo a estrenarse.  Y quizás más inesperada fue mi respuesta, cuando sin pensarlo dos veces acepté la invitación, sin siquiera saber bien de qué se trataba, ni sobre qué podría escribir y sin tener ningún tipo de recorrido anterior en el camino de la escritura.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Entre sueños y despertares


-¿Qué sientes cuando me acerco?
- No me hagas esa pregunta.  No lo quiero pensar, o más bien, no lo quiero decir.
- No es cuestión de pensar ni de decir, sino de sentir.  Yo quiero saber si sientes lo que yo siento.
- No sé lo que tú sientes. Hay una magia que me altera y hace que me duelan los ojos.  Tengo que forzarlos para que no se cierren, porque no quiero dejar de mirarte, pero es que me duelen.
- A mí me duelen las manos, de tanto contenerlas para que no vuelen hasta tus manos.  Es que si me enredo en ellas…
- ¿Qué pasa si te enredas?
- No sabría cómo soltarlas y una vez que me quede en tus manos ya no sabría cómo soltarme de ti, cómo irme y no abrazarte.
- ¿Quieres escapar?
- Necesito escapar.
- ¿Y qué haces aquí?
- Eres lo que encuentro cada vez que escapo.
- Sigue escapando entonces.  Y no me hagas más preguntas.  Si me encuentras cuando escapas, quédate.  Ya a mí me está costando decirte esto.  No lo diré más.  Sólo quédate cuando me encuentres.
- ¿Y si me quedo, qué?
- Si te quedas, yo me quedo.
- Ya llegué, aquí estoy y no me iré… ¿Te quedas?
- Yo también llegué, sin saber que el camino me llevaba hacia ti. Con mi sueño me quedo…contigo me quedo, ya no quiero despertar, pero me duelen los ojos ya no sé si de tanto quererte…


La luz de la mañana entró por la ventana despejada.  Allí estaba un rayo de sol, insistiendo sobre su cara, golpeando sus ojos para que abrieran sus párpados.  La misma sensación de dolor que había en su sueño.  Regaló su sonrisa al rayo que besaba sus ojos, mientras sentía el abrazo incontenible que entraba por su espalda acompañado de una voz que susurrante le decía: Sigo aquí, me quedo contigo. 

Intocable perfección


Un hermoso palacio mantenía su custodia.  Fieles a los recuerdos y a su historia se guardaban como piedras preciosas únicas, legendarias.  Allí estaban ellos, inertes, sin el cariño de unas manos que los contagiaran con las más divina sensaciones. Una caja de cristal los protegía, quizás de otras torpes manos que los rozaran curiosas de sentir el placer de sus emociones.  Muchos pasaron y observaron su quietud agonizante, su esbeltez atrapada.
Yo los sentí gritar.  Pedían auxilio desde su morada fría y aburrida.  Elegantes, perfectos, preciosos, ahogados en un cristal que atrapaba su llanto. Vi los pentagramas dormidos, ausentes, paseando como muertos vivientes por las paredes de aquella habitación.  Había notas atrapadas en una pesadilla, queriendo despertar, mientras su grito ahogado quedaba enredado entre sus cuerdas.

Lo que no es y lo que es

Es más que ver, más que escuchar, más que palpar.  Es más que olfatear o saborear.  Es mucho más que sentir.  Es pasión, es respirar vida, es tragarse los deseos y disfrutarlos, es untarlos en la piel y repartirlos en abrazos, con la certeza de que todo es más, que no hay quietud ni hay dueños, que somos pasajeros explorando nuestro propio cuerpo, nuestro más íntimo sentir, compartiendo misterios y sentimientos. 
Descubriendo… siempre descubriendo…
No es dormir, son los sueños; ni es el camino, son los pasos…
No es la voz, son las palabras; ni es la boca, es la sonrisa…
No son los ojos, es la mirada; ni es la lágrima, es el sentimiento…
No son los brazos, es el abrazo; ni son las manos, es la caricia…
No es la flor, es su belleza; ni es el jardín, es su armonía…
No son las copas, es el brindis; ni son las velas, es la luz…
No es el amanecer, es quien roba el primer pensamiento…
No es el café ni su aroma, es el momento…
No es la luna, es quien la mira; ni son las alas, es quien vuela…
No es el mar ni su espuma, es el placer de bañarse en él…
No es seguir los instintos, es perseguir los sueños; ni es pensar, es desear…
No es el viaje, es el reencuentro…
No es hacer el amor, es compartirlo…
No es querer, es amar; ni es prestar, es entregar…
No es la saliva o la miel, es el sabor de unos labios…
No es el beso, es quien lo da...

No eres tú ni soy yo, somos nosotros…

viernes, 16 de septiembre de 2016

Cuando muere la ilusión



Se tragó la ilusión.  Se la tomó con cucharadas de tiempo, así, sin saborear, como una medicina amarga que hay que tragar para disipar el dolor.
Había llenado su maleta con sueños.  Eran tantos que su equipaje era pesado.  Pero a ella no le importaba, su alma desbordaba de deseos, de ilusiones decoradas desde su niñez y barnizadas con la dulzura y el esmero de un corazón lleno de cariño y esperanza.

viernes, 26 de agosto de 2016

Desde la profundidad de lo simple

Me lo dijo así, sin más. Me dijo que le daba igual lo que yo le decía.  Eso me dijo.  Pero luego me dijo que lo importante era cómo se lo decía. Me dijo que se deleitaba con mi “cómo”.  Y yo, esmerada buscando en mi baúl historias para contarle y él ni sabía de qué le hablaba, aunque parecía escucharme atentamente.

“Me gusta cómo hablas, me gusta cómo te ríes, me gustan tus gestos y cómo hilas una historia con otra”.  Eso me dijo, mientras interrumpía de manera inesperada una alucinante historia que me había inventado para él.

Encuentros desde la huída

Desde que se despidió aquella vez las despedidas pasaron a formar parte de su vida.  Más de lo que hubiese imaginado.  Comenzar de nuevo, como si su vida fuese la historia de muchos resumida en una sola.  Y cada vez que se asomaba la posibilidad de otra despedida comenzaba de nuevo el temor al error.  Muchas historias en una, muchos inicios con muchos finales.  Ese tallo largo y casi infinito que visualizó en un principio se había llenado de ramificaciones y de heridas.  Se había convertido en una rama torcida y áspera, con muchos posibles caminos para seguir… Entonces, la conoció.

viernes, 19 de agosto de 2016

El miedo y el puente

Aquel puente regresó a sus sueños y decidió instalarse en su almohada para dominar las historias de sus noches.  Siempre había un puente que impedía que la historia continuara.  Sus sueños quedaban bloqueados cuando aquel puente aparecía en su camino sin dejarlo continuar. Entonces, decidió volver a ese lugar que en la niñez visitó tantas veces.  Ese puente que parecía mágico y que nunca pudo cruzar, era como si bailara entre los dos extremos del barranco, era un puente colgante y las enredaderas lo cubrían y ensombrecían.  Siempre le tuvo miedo y por eso nunca lo pudo cruzar.  Un riachuelo corría en la profundidad dejando en el ambiente el sonido suave y lejano del agua corriendo sin mayor prisa.  Era el mismo sonido que se colaba en su almohada acompañando cada historia desde las alturas de un puente misterioso que todo lo truncaba.

Allí estaba él, extasiado en el extremo de un lado del barranco, contemplando como lo hacía en su niñez, el estrecho y balanceante recorrido de un puente sin bases, sostenido por los hilos atados a los dos lados del camino.  Si tantos lo cruzaron, ¿por qué él no podía hacerlo? 

jueves, 11 de agosto de 2016

Los balancines de mi ciudad

Siguen estando por todas partes, pero creo que ya nadie los ve.  Son tantos que al final pasan desapercibidos.  Se han metido en los escondites de la ciudad y allí están, con su parsimonia de siempre.  Parecen caballitos de metal regados de manera desordenada en una sala de juegos donde nadie los ve.  Es como si tuvieran alma y sólo hacen lo único que aprendieron a hacer: se balancean sin cesar, día y noche, año tras año.  Se han convertido en el compás de un tiempo que pasa y no los ve; y aunque hunden su batuta como queriendo presumir ante un reloj que ellos también marcan el tiempo, las agujas  vuelven a girar sin prestar atención a su aburrido vaivén.

jueves, 4 de agosto de 2016

Sabor y saber. Placeres que juegan entre palabras

Nadie sabe si algo sabe o no sabe, sólo sabe quien lo prueba, porque sin probar, nada sabe.  Y pensando estoy que no se puede conjugar el saber de sabor en primera persona del singular, sin que suene a verbo corrupto, caducado, indecible, sin que sepa a sabor desabrido.  Así pues, que nadie sabe a qué sabe su sabor, si es que sabor tiene y si lo sabe, no lo ha dicho. Al menos yo no lo he escuchado.

Entonces, saber lo saben otros, los que han probado, pero el otro saber, el del que conoce, lo puede saber sin haber probado. Yo me quedo con el sabor del saber, porque el saber sin sabor pierde la exquisitez del disfrute mientras se prueba.

jueves, 28 de julio de 2016

Simplemente mujer

Nació. Era hermosa, era niña. Sus ojos brillantes e inquietos buscaban adivinar lo que había y lo que no estaba.  Mucha intuición se percibía en su mirada.  Juguetona y divertida, delicada y arrebatada.  Así creció, entre juegos y disciplina, aprendiendo a ser niña y mostrando lo que se siente desde la perspectiva de una niña.  Eso que no se aprende, eso que sólo se siente simplemente por la condición femenina, ese regalo que no se escoge, que parece fruto del azar, pero que viene cargado de hormonas y de instintos, que le permiten tener esa especie de súper poderes, algunas veces sólo comparables con los de alguna heroína de un cuento de piratas o con alguna bruja de un cuento de hadas. 
Lo mismo le daba jugar con muñecas, con casitas o con mascotas de colores, que treparse en un inmenso árbol y saltar de una rama a otra.  Daba igual si se sentaba a pintar mariposas, o salpicaba sus zapatos y su vestido en un asqueroso charco; si jugaba al escondite o competía en bicicleta por el primer lugar. Así era ella, era niña.  Parecía que su sola condición femenina venía bordada en sus entrañas con hilos de instintos de todo tipo, que la hacían sentirse poderosa y dominante, a la vez que dulce y afable.

jueves, 21 de julio de 2016

Una respuesta, una palabra, un sentimiento



Que cómo me sentí, me preguntó desde su silencio. Busqué sus ojos en la humedad de aquel momento y sólo atiné a pensar: “Es aquí y es ahora”.  ¡Claro! Es ahora, es que el tiempo es ahora.  Lo estoy sintiendo, siempre lo siento, aunque no siempre me dé cuenta.  Mientras tanto, lo vivo.

Volvieron sus palabras a mi mente, era insistente, quería saber cómo me sentí.  Mis ojos no perdieron brillo, tenía ganas de cantar y de bailar.  Las risas y los recuerdos se apropiaron de mi conciencia, mientras seguía sintiendo. ¿Qué le puedo responder si es tanto lo que he sentido? ¿Qué más quiere saber? ¿Habrá olvidado cómo leer mis letras?

lunes, 20 de junio de 2016

Locura en la cordura

Si supieras que estoy contenta y que le cuento a mis paredes las locuras que imagino y no te digo.  Si supieras que siento que amanece y en tu mano encuentro el manojo de flores que nunca he recibido.  ¿Sabrás acaso lo que aún no te he contado? Debías imaginarlo. Yo en cambio lo imagino todo y las historias me persiguen.  Ya no puedo cerrar los ojos.  Están allí y se apoderan de todo.  No estoy loca.  Sólo veo lo que quiero y me río con mi almohada.  Ella sí sabe muchas cosas, se las cuento en secreto, mientras las paredes se acercan tratando de escuchar.  No te aflijas, ella es discreta, no como tú.  Por eso a ti no te lo digo.  Mis paredes saben mucho y escuchan. Y mi cama… todo lo que ella sabe…  Creo que sabe más de mí de lo que yo creo saber.  Mis sueños a veces se caen en ella, yo sé que los recoge y los guarda.  No se lo cuentes a nadie, dirán que estoy loca.  Pero no es así, sólo estoy contenta por las flores que pusiste en mis manos.  Mi cama lo sabe, en ella se quedaron los pétalos más frágiles.  Ella me recibe y me acompaña, mi almohada me escucha y mis paredes no hablan.  Ellas lo saben y saben que no estoy loca.  

Amando desde el silencio. Una carta a un amor inalcanzable

Escucho tu silencio y en él me regocijo.  Tu silencio es palabra y es prosa.  Tus ojos cantan y acarician, mientras tus manos se esconden para no hacer ruido.

Tu silencio guarda el miedo a equivocarte y deja en mí la incertidumbre de conocer tu error.  Quiero oírte gritar, quiero tu desespero al equivocarte otra vez.  Es que no eres perfecto y yo tampoco y de tu imperfección me quiero bañar, para que no me queden dudas de que eres real, tan imperfecto y mundano, tan temeroso y discreto.

Entrar en tu mundo sería como perderse en un sueño, no importa si absurdo, no importa si eterno… y montar tus palabras sobre las mías y hacer de la vida una poesía mientras me duermo en tu sonrisa.

Confesiones desde la incoherencia

Contigo quería hablar.  Sí, contigo, con quién más, no mires para los lados. Tú, que me estás leyendo… ¿Que parezco loca? ¿Eso piensas? ¿Y entonces qué haces tú leyendo a una loca?  Déjame decirte que los locos se leen entre sí y si tú me lees es porque antes yo he leído lo que tú piensas, te he leído a ti.  Y si yo estoy loca y tú me lees, entonces aquí hay más de un loco.  Comprenderás que tiene que haber algo más que locura en mí para atreverme a estar aquí, contándote miles de cosas que se me ocurren, como si estuvieras en disposición de enterarte de lo que yo quiero.  En realidad a veces no quiero y a veces sí quiero.  Ya sabes, cosas de locos y de eso tú también sabes.

jueves, 16 de junio de 2016

Desde la perspectiva del fuego

Estaba ardiendo, sintió su fuego mientras el silencio consumía sus llamas.  Pero era fuego, había fuego y ni mil inviernos apagarían aquel calor que de su sangre emanaba.  Era un volcán y ardía, un volcán feroz que sentía miedo mientras decía no tenerlo.

Pasión y ternura en un solo gesto, en su mirada, en su cariño.  Nunca hubo nieve en sus huesos, aunque la tormenta amenazara.  Su mirada altiva ocultaba su pecado, el que nadie se atrevía a juzgar.

Siempre había primavera en su sonrisa, primavera con fuego, con calor de verano en su otoño más radiante.

Reflexiones para un pueblo en reflexión

Muchas veces escuchamos historias y referencias a hechos que han ocurrido en otros lugares, en otros tiempos y han sido vividos por otros.  Son referencias ajenas que parece que nunca nos pudieran ni siquiera rozar.  Sin embargo ocurre, nos tocan, nos hieren, nos rompen, nos cambian, nos hacen reflexionar.  Es como si la historia se repitiera en muchos lugares y en eso tiene mucho que ver el fundamento del comportamiento humano.  A fin de cuentas, a pesar de nuestras diferencias culturales a nivel mundial, seguimos compartiendo instintos y reacciones, sueños y errores, egoísmos y bondades, deseos y desprecios, aspiraciones y conformismos, luchas y victorias, guerras y fracasos.

viernes, 10 de junio de 2016

Un diálogo al revés. O una estrategia divertida

- Sí, mi respuesta es sí.
- ¿De qué hablas? ¿Te he preguntado algo?
- No importa, te digo que sí
- ¿Estás bien?
- Estoy bien, sólo te digo que sí, ¿no entiendes?
- No mucho.
- Sólo pregúntame algo, ya sabes la respuesta.
- ¿Estás jugando?
- Sí.
- ¿Y quieres que yo juegue contigo?
- Sí, quiero. Siempre quiero jugar contigo.
- ¿Quieres que te haga preguntas?
- Las que quieras, ése es el juego.
- ¿Estás segura?

viernes, 3 de junio de 2016

El arbusto de las flores erradas

Cansada de correr escapando a sus errores decidió detenerse a ver qué pasaba con ellos.  Iban corriendo detrás de ella, eran como su sombra, estaban atados a sus cabellos, algunos hasta eran parte de ellos.  Ya no sabía cuáles habían crecido con ella y cuáles eran de su más reciente creación. Se fueron amontonando a su lado y a sus espaldas, esperando que diera un paso para moverse a su ritmo. Se hizo una gran montaña de errores y todos la miraban a la espera de su acción.  Avanzó un poco y la siguieron.  Se hacían más fuertes con cada uno de sus miedos, con cada uno de sus pasos.  En un momento, le pareció que estaban descuidados y aprovechó para barrerlos rápidamente.  Los escondió debajo de una alfombra de flores que decoraba su estancia.  Mala idea.  Muchos errores debajo de la alfombra al final ensucian todo el espacio.  Lo pensó mejor y decidió enterrarlos.  Cavó un profundo agujero en una esquina de su jardín y allí los sepultó.  La tierra les sirvió de abono y al poco tiempo creció un frondoso arbusto lleno de errores, que se llenaba de florecitas que se esparcían por los alrededores.  Eran lindas y encantadoras, pero eran flores erradas. Se sentía agobiada por la magia y el encanto de aquellas hermosas flores que guardaban en cada pétalo la esencia de un error.  Así, los errores la seguían persiguiendo, volaban con el viento, adornaban su casa y sus jardines y parecía que la miraban desde sus pistilos.  El vivir en medio de una fantasía hermosa llena de errores comenzó a desesperarla. 

viernes, 27 de mayo de 2016

Sueños nocturnos de amantes desconocidos

Aún recuerdan el beso que no se dieron, aún sienten la respiración que no encontró el aire, aún palpitan sus manos con el roce que no existió, aún siguen los pasos del baile que jamás danzaron, aún suspiran con el recuerdo de aquellas voces que no hablaron y aún sienten en lo más profundo la tristeza de su despedida.

viernes, 20 de mayo de 2016

Entre sombras, plantas y mariposas: Un escape de la realidad

He sembrado unas plantas, son pequeñitas, son hermosas.  Nunca antes me había fijado en ellas, pero tenía la necesidad de sembrar algo, que fuera ajeno a mí, pero que lo pudiera cuidar y ver crecer.

Es que tengo un vacío que no logro entender, todas las mañanas huyo de mi propio despertar.  Quisiera quedarme en la penumbra de un sueño de esos absurdos que siempre me persiguen, para no despertar a la realidad que se ríe de mí, que me empuja hacia donde no quiero ir, que me hace mentirle a mi sombra, que me vigila mientras sigue mis pasos.

jueves, 12 de mayo de 2016

Una promesa entre almohadas

- Tengo miedo.
- ¿A qué le temes?
- A seguir sin saber a dónde vamos.  Es tan incierto el camino…
- Dame tu mano, dámela sin miedo.  Haré que mis pasos sean siempre firmes para que te quedes a mi lado y no tengas miedo.
- ¿Estás seguro de quererme siempre a tu lado? Te cansarás de mí, mi aspecto cambiará y ya no te voy a gustar, no me vas a querer igual.  Mi cuerpo se llenará de pliegues envejecidos y mi piel estará seca y cansada.

jueves, 5 de mayo de 2016

Imaginación detrás de una ventana

Intento adivinar cómo viven.  Verlos desde lejos me hace suponer que no debe ser fácil.  Los veo caminar, conversan, se miran, seguramente no se dicen todo lo que piensan, siempre hay secretos, ¿cuáles serán los suyos?  Entonces imagino sus amaneceres y sus atardeceres.  Seguramente ha habido temblores en los cimientos de sus pasos y han hecho que la tierra los cubra y selle sus heridas. Imagino cicatrices que se fueron cociendo sobre las palabras que no se dijeron por miedo a encontrar demasiadas tumbas enterradas.  No quisieron escarbar más, pero sabían que estaban allí.  Y sobre esas tumbas erigieron un nuevo castillo.

sábado, 30 de abril de 2016

Silencio en el vacío... o vacío en el silencio...


El silencio se hizo canción y todos la cantaron sin saber que era la canción del adiós.   Y se fue a otro lugar, mientras repetía sus versos y entonaba sus melodías sin saber que era su canción, era su despedida.

Se mudó a otro rincón y en alguna parte quedó sembrada su historia: la que dejó, la que cambió, la que olvidó contar.

Era ausencia y era presencia.  Era risa con lágrimas, era furia con ternura. Contradicción y locura. Ahora ya no se sabe qué es, nadie sabe dónde está.  Su mirada es otra, atraviesa los espacios sin penetrar en otros ojos.  ¿Sonríe?, ¿disfruta? Quién lo sabe ahora.

viernes, 22 de abril de 2016

Relato de un instante mojado

Fue tan rápido que aún no puedo entender cómo pensé tantas cosas. Estaba allí y todo transcurría normal.  Un simple movimiento lo cambiaría todo.  Yacer en el suelo, golpeada y desnuda, mojada, sin conocimiento, no es precisamente el momento que había esperado. Era de noche y estaba sola. Fue un instante, pero pensé tantas cosas mientras caía. Imaginé una ambulancia y yo desnuda, alguien reanimándome y mis cabellos destrozados. Un golpe en la cabeza puede acabar con todo, es que somos tan frágiles, somos nada.  Quise llorar y no pude, quise gritar y mi voz estaba guardada.  ¿Era verdad o era mentira? ¿Acaso no ven que estoy desnuda? No se lo digan a mi madre, ella cree que estoy bien. ¡Sáquenme de aquí, pero tápenme un poco! Que no soy nada: un trapo húmedo y desnudo, un nido de cabellos enredados y mojados.  Nadie sabe quién soy, sólo ven que estoy mojada, tirada, como un trapo viejo.  Por fin el agua fría me sacó de aquel delirio, mientras caía sobre mi cuerpo tumbado y desnudo.  Estaba en la ducha y un resbalón no anunciado se burlaba de mí.  Seguía viva, mojada y desnuda.

viernes, 8 de abril de 2016

Atracción eterna

Él estaba un poco rígido, intentaba relajarse y mantener lucidez en su charla.  Ella lo observaba mientras él hablaba.  Varias veces perdió el hilo a la exposición mientras intentaba llenarse de él desde la distancia, en medio de un público expectante.  Era su primera clase en la universidad y aquel profesor de presencia serena y desbordante de intelecto llamó de inmediato su atención.

jueves, 7 de abril de 2016

Saliendo de la tumba del miedo

Se cansó de tenerle miedo y de esconder tras sus cortinas las ganas de besar sólo porque sí, porque amanece, porque anochece, o porque la luna se fue a bailar. Se cansó de los cojines rotos soportando su espalda herida.  Se cansó de los sueños en blanco y negro, mientras su paleta de colores se opaca y se derrite en el fogón que a fuego lento va quemando su alegría.
Su sonrisa se hizo intermitente.
Se cansó del café amargo y sin azúcar, de las miradas huecas que traspasan los cuerpos y llegan a las paredes, mientras la invisibilidad arruga el corazón.
Se cansó de compartir con el sofá las lecturas de sus libros, de ser su propio anafre cuando desea quemar sus penas.
Se cansó de las manos vacías, de las tardes sin compañía, de las conversaciones a medias, de los desprecios a la hora del té, a la hora de empezar, a la hora de luchar, a la hora de llorar, a la hora de vivir.

jueves, 31 de marzo de 2016

Las Pepitas. Un relato muy curioso

Eran dos señoritas muy divertidas, que estudiaban y querían ser muy listas.  Escribían y escribían, y llenaban las hojas de palabras, aunque no estaban muy seguras de para qué les servían.  Se reían y conversaban.  Querían ser agradables, querían impresionarlos a todos.  Iban a clases todos los días, aunque de vez en cuando se les olvidaba entrar al aula, más importante eran los comentarios con los grupos con los que se encontraban al llegar.  ¡Cómo se reían estas dos señoritas risueñas!  ¡Cuánta gracia les hacían los chistes de los recesos! Sin darse cuenta se les olvidaba que querían ser muy listas, de tanto afanarse en ser populares y divertidas.

viernes, 25 de marzo de 2016

Una historia en un diálogo

- ¿Una historia?
- Sí, una historia.
- ¿Cómo la quieres?
- Empieza y ya está, seguro se te ocurre algo.
- ¿Como si fuésemos tú y yo reinventándonos la vida?
- Si tú quieres. ¿Por qué no? Algunas veces hay que borrar y comenzar a escribir.
- ¿Como si nos conociésemos hoy y comenzáramos a hablar de lo que no fue, de lo que aún no existe y de lo que no sabemos que pasará?
- Me gusta.
- Comencemos con un baile.  Cierra los ojos.  Me das tu mano, tomas mi cintura, nuestros ojos se encuentran. Ya estamos bailando.  Escucha, la música suena y nuestros pies se mueven al mismo compás.

viernes, 18 de marzo de 2016

Amantes fugados de las cuerdas del destino

Todo estaba planeado para que fuese así, sólo que los planes no los conocía nadie, quizás aquel que jugaba con los hilos.  Eran dos historias distintas pero muy ciertas. 

Ella escogió un mundo, salió de su pequeña jaula rosada y voló.  En sus manos, muchos lápices con los que escribía sus sueños y dibujaba sus deseos.  En su bolso, una balanza en la que equilibraba sus emociones y tomaba el peso a sus decisiones.

Él construyó una maqueta y la llenó de imaginación.  Muchos planes y una estrategia para cada plan.  Todo muy pensado: el trabajo, los nuevos retos, el crecimiento, las perspectivas…

jueves, 10 de marzo de 2016

Lo que me gusta de ti: Una declaración fugada del corazón

Me gusta cuando me sorprendes en cualquier momento, cuando de pronto apareces en la letra de una canción o en el final de una poesía.

Me gusta cuando me hablas y me quedo hipnotizada ante tus palabras y recojo tus letras que se pierden en mi sangre y ruborizan mis mejillas.  Las guardo en mi libro azul, las leo mientras me trago tu imagen y bebo un sorbo de tu recuerdo.

Me gusta cuando me cantas una canción y la sigo escuchando sumergida en el mar.  Las olas se mezclan con la espuma de tus versos y la playa se duerme mientras escucha tu voz. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Sinopsis de un cuerpo abatido

Me acosté destruida con todo mi peso multiplicado.  Un cuerpo sin fuerzas es aún más pesado.  Me encontraba casi fundida en mi cama.  No sé si dormía, no sé si soñaba.  Cada parte de mi cuerpo quería gritar su presencia, quería ser escuchado.  Recuerdo que había silencio porque comencé a escuchar mi respiración, era lenta y profunda.  Todo pesaba.  Sentí la sangre atropellada por mis piernas, como si hubiese mucho tráfico en su recorrido y le costara llegar a los lugares más lejanos.  Mis pies la esperaban, mientras cada uno de sus huesos parecía desencajarse de su sitio. Creo que se sublevaban y cada hueso se rebelaba a su antojo gritando su lamento.  Más arriba, mis caderas, reposadas a la derecha, en lugar de estrecharse entre la cama y su peso, parece que se hacían cada vez más anchas.  Sentí que crecían mientras el dolor las expandía. Mi cintura estaba vacía y su rigor se descomponía haciendo que desencajara de su espacio.  Mi espalda quería escaparse de aquella escena, pero de repente entró en llanto.  La sentí quejarse, la sentí llorar.  Y con ella mis hombros, que no encontraban acomodo.  Querían librarse del cuello y gritaban desesperados buscando un consuelo entre las sábanas que los rechazaban. Entre sus gritos y peleas mi cuerpo se hundía en un infinito enjambre de nudos adoloridos. 

viernes, 26 de febrero de 2016

Secreto correspondido

Ella, consumida por las llamas del olvido y el descuido, guardaba sus cenizas en un cajón escondido. Él, aburrido de lo mismo, buscaba un escape a la indolencia y al sabor a siempre. Apagado, oculto en su propio brillo, lanzando sus colores al mar abierto, al barco en su naufragio, a las estrellas sin nombre.
Dos corazones con sus latidos oprimidos, queriendo contar los pétalos caídos a la espera de un suspiro en el último respiro. Dos caminos y un solo sentir, descubrieron sin querer que buscaban encender los impulsos del destino.

jueves, 18 de febrero de 2016

Semblanza de Guerreros

Somos tierra, somos agua, somos alma,
somos tiempo desbocado en un atajo,
somos notas fugadas de un pentagrama,
somos viento y tormenta.
Somos beso infinito que se duerme en un sueño,
somos pasión y templanza,
somos coraje y ternura, mentira y verdad.
Nos empujan y saltamos, nos abrazan y nos quedamos.

Somos corazón sin riendas,
deseo soñado al revés,
como suspiros invertidos que exhalan súplicas
de miradas que se tocan, que se sienten, que se hablan… 

jueves, 11 de febrero de 2016

Cabeza y corazón desatados

Pienso y pienso. Entonces decido que al destierro quiero enviar esta cabeza terca, olvidarme de mi mente para no pensar más.  Bueno, realmente no es al destierro, es a otro lugar que seguramente queda en el destierro, pero es que no quiero escribir lo que ella me hace pensar y así lo prefiero llamar.

Si pudiera librarme de mi cabeza por un tiempo, con todo y mi indomable cabello, la metería en un cofre y la lanzaría al fondo del mar, atada a un yunque que no la dejara flotar.  Pero es que ella, tan astuta y silenciosa, siempre se las ingenia, y sonriente y sin pudor vuelve a salir a flote y viene de nuevo a molestar.

domingo, 7 de febrero de 2016

Bella, sigue siendo bella...

Decidió ser dueña de sus flores, ser amante de su luna, de las olas que van y vienen y soltar su cabello para que juegue con la vida.

Decidió ser del viento, ya no importa que la despeine y alborote su timidez, si es que igual es bella.

Decidió no tapar más su cara ante la vergüenza, porque ya no hay más vergüenza y despejar su frente apartando su cabello porque su rostro es bello y la claridad le da altivez. 

viernes, 29 de enero de 2016

En busca de un final

Estaba lleno, muy lleno, pero de un profundo vacío que le absorbía las ganas.  No lo dejaba dormir, pero tampoco despertar.

No sabía por qué vivía y leía las noticias buscando encontrar en alguna de ellas la respuesta.  ¿Será que algún día su historia sería narrada y tendría por fin un final?... ¿será que aparecería su historia en las noticias?

En sus ojos pequeñitos se libraban batallas.  Por sus canas cabalgaban las bestias que lo llenaban de miedo y de pudor.  Se le terminaba la sonrisa mientras bebía de ella sediento y sudoroso. Corría tras el tiempo, sin saber que el tiempo lo esperaba.  Y veía volar mariposas de colores desde su jaula de ilusiones.